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martes, 21 de octubre de 2008

Proyecto Welfare Quality: Hacia un sistema europeo de valoración del bienestar animal

El proyecto "Welfare Quality" es un proyecto de investigación de la Unión Europea que se inició en mayo del año 2004 y que tiene una duración de cinco años. En el proyecto participan más de 40 instituciones científicas de quince países de Europa y de América Latina. Uno de los objetivos del proyecto es poner a punto un sistema de valoración del bienestar animal que sea aceptado por la Unión Europea y que en un futuro próximo pueda ser la base de los sistemas de acreditación del bienestar animal en Europa. El objetivo de este artículo es explicar el fundamento científico y las características principales de dicho sistema. Las personas que deseen obtener más información pueden consultar la página web del proyecto: www.welfarequality.net.


El bienestar animal debe valorarse utilizando parámetros que pueden medirse de forma objetiva y que sean un reflejo del bienestar de los animales; estos parámetros se denominan indicadores de bienestar. Teniendo en cuenta que el propio concepto de bienestar animal incluye aspectos diferentes -emociones, capacidad de adaptación, y conducta natural-, resulta indudable que el bienestar no puede medirse nunca utilizando un único indicador. Los indicadores seleccionados deben aportar información acerca de los diferentes aspectos del bienestar animal y deben incluir, por lo tanto, no sólo la salud de los animales sino también su estado emocional, que a menudo se refleja en su comportamiento. Así, la propuesta realizada por los investigadores del proyecto "Welfare Quality" sugiere que deben considerarse parámetros relacionados con la alimentación, el alojamiento, la salud, y el comportamiento y las emociones de los animales.

De forma general, los indicadores que se utilizan para valorar el bienestar pueden estar basados en el animal o en el ambiente. A título de ejemplo, el porcentaje de cerdos con lesiones en las patas es un parámetro basado en el animal, mientras que las características del suelo de la granja serían un parámetro basado en el ambiente. Aunque los indicadores basados en el ambiente son a menudo más fáciles de medir, la mayoría de investigadores consideran que los indicadores basados en el animal aportan información más relevante sobre el bienestar y además tienen la ventaja de que pueden usarse en cualquier explotación, independientemente de cual sea el sistema de alojamiento y manejo. Por esta razón, el sistema desarrollado en el proyecto "Welfare Quality" está basado sobre todo en parámetros propios del animal. Esto no significa, sin embargo, que únicamente deban usarse estos indicadores, puesto que los indicadores basados en el ambiente son necesarios para decidir cuáles son las estrategias de mejora más adecuadas y en algunos casos pueden resultar más prácticos que los indicadores basados en el animal. Finalmente, es importante recordar que los indicadores escogidos deben ser válidos (es decir, deben medir realmente lo que pretendemos medir), fiables (deben proporcionar medidas repetibles) y prácticos.

La propuesta de valoración del bienestar animal desarrollada por el proyecto Welfare Quality incluye los cuatro aspectos siguientes:

  • ¿Se alimenta a los animales de forma correcta?
  • ¿Se aloja a los animales de forma adecuada?
  • ¿Es adecuado el estado sanitario de los animales?
  • ¿Refleja el comportamiento de los animales un estado emocional adecuado? Este último aspecto puede ser el más novedoso y controvertido. De una forma muy sencilla, hace referencia al hecho de que los animales no deberían experimentar miedo, dolor, frustración o cualquier otro estado emocional negativo, al menos de forma crónica o muy intensa.

Estas cuatro preguntas son el punto de partida de un conjunto de 12 criterios en los que debería basarse cualquier sistema de valoración del bienestar. Dichos criterios, ordenados según las cuatro preguntas anteriores, son los siguientes:

Alimentación

  • Ausencia de hambre prolongada
  • Ausencia de sed prolongada
Alojamiento

  • Confort en relación al descanso
  • Confort térmico
  • Facilidad de movimiento
Estado Sanitario

  • Ausencia de lesiones
  • Ausencia de enfermedad
  • Ausencia de dolor causado por prácticas de manejo tales como castración, corte de cola, etc.
Comportamiento

  • Expresión de un comportamiento social adecuado, de forma que exista un equilibrio entre los aspectos negativos (agresividad, por ejemplo) y los positivos.
  • Expresión adecuada de otras conductas, de forma que exista un equilibrio adecuado entre los aspectos negativos (estereotipias, por ejemplo) y los positivos.
  • Interacción adecuada entre los animales y sus cuidadores, de forma que aquéllos no muestren miedo de las personas.
  • Ausencia de miedo en general.

Actualmente, se está trabajando en la metodología exacta que deberían seguir las auditorías de bienestar para valorar los 12 criterios anteriores. De acuerdo con el plan de trabajo del proyecto, dicha metodología debería estar lista a finales del año 2009.

Autor: Xavier Manteca. UAB. España

FUENTE:
Agromeat.

sábado, 23 de agosto de 2008

Bienestar Animal, según el IPCVA

El Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA), ente creado en el 2001 por ley 25.507, asegura que el cuidado del bienestar animal puede constituirse en una ventaja competitiva para las carnes argentinas, y en un significativo ahorro de costos de producción.

Según dicha entidad, no hay datos nacionales sobre pérdidas por descuido del bienestar animal. "Es un secreto a voces, en la industria, que a partir de la reciente implantación de la trazabilidad, los daños por machucones y desgarros han dado un salto importante, al igual que el descarte de cortes valiosos por pH alto".

Al respecto, un informe del IPCVA señala que Uruguay hizo una Auditoría de Calidad de la Carne Vacuna en 2002, de la que surge que las pérdidas por mal manejo (machucones y cortes oscuros o pH alto) sumaban casi 16 dólares por cabeza, que representaban en ese entonces cerca del 7 % del valor del animal terminado. Debido al aumento en el precio del ganado entre 2002 y 2006, las pérdidas representarían, a valores actuales, cerca de 25 dólares por cabeza.

"No hay razones para suponer que nuestras pérdidas sean menos significativas", aseguran.

Video sobre Bienestar Animal de IPCVA Cliquear Aqui

jueves, 7 de agosto de 2008

lunes, 28 de julio de 2008

Bienestar animal: un tema cada vez más amplio

En la actualidad se amplió la base de sustentación del concepto de Bienestar Animal. Es posible hablar de un conjunto de “buenas prácticas ganaderas” y una mayor calidad en los productos de origen animal.

El término “bienestar animal” ha ido sufriendo algunas transformaciones en el mundo, de manera paralela a su creciente difusión.


Definido en sus orígenes como un “estado de completa salud mental y física en armonía con el medio ambiente que lo rodea”, luego se lo asocia en relación a las “cinco libertades o necesidades” (libres de hambre y sed; libres de malestar físico y térmico; libres de enfermedades y lesiones; libres de miedos y angustias y libres para poder expresar su comportamiento natural).

Actualmente, sin desconocer esa génesis, se focaliza en la búsqueda de una mayor calidad en los productos de origen animal. Para ello, se ha pasado a ampliar la base de sustentación del concepto “bienestar animal” y es posible hablar de un conjunto de “buenas prácticas ganaderas”. Sin duda, esta caracterización del tema, despojada de ese plexo de emociones y estados afectivos, resulta mayormente aceptada por los actores de la cadena cárnica, con garantía de encontrar bases científicas para su formulación, a través del conocimiento del comportamiento animal, la fisiología del estrés y su relación con la calidad de las carnes.

Los avances de la Zootecnia, la intensificación productiva, el desarrollo social y del mercado, y los medios de comunicación, permitieron que estos conceptos adquieran mayor importancia y vigente actualidad.

LOS ACTORES
En el mundo, el tema ha llegado a partir del requerimiento de los consumidores, quienes no conformes con ingerir alimentos sanos, solicitan la rastreabilidad del producto, intentando conocer el manejo al que ha sido sometido el animal durante la crianza, el transporte y la faena.-

Nuestros sistemas de cría bovina, en general están basados en pasturas naturales. Al amparo de un ambiente natural favorable la producción de carne vacuna tiene en nuestro país la particularidad de poder realizar el ciclo completo en condiciones de pastoreo con o sin suplementación de energía y/o proteína

El bienestar animal ha comenzado a tomar vuelo a partir de los propios intereses del sector productivo, ligado en mayor medida a expectativas económicas y comerciales crecientes, que a imperativos de naturaleza ética. Por ello, desde la industria frigorífica, y con hincapié en la especie bovina, los empresarios y los responsables de la comercialización posibilitan un cambio en el paradigma del bienestar animal, lo que permite dejar de ser interpretado como un obstáculo para pasar a constituir una potencial oportunidad comercial.

El tramo que representa un mayor deterioro, es la carga, el transporte propiamente dicho y la posterior descarga; referido al peso: por la conjunción entre tiempo de ayuno y duración del viaje, donde es mayor la caída de peso en caso de viajes largos y ayunos prolongados.

Resulta posible considerar al Bienestar Animal como un atributo de calidad que permite la obtención de productos diferenciados con franjas de consumo interesantes en el mercado interno e internacional. A esta visión se suman los otros actores: productores, transportistas, médicos veterinarios y Organizaciones no Gubernamentales (ONGs), haciendo la salvedad que lo hacen en diferentes tiempos y con dispar grado de compromiso.- El desafío a seguir es comprometer a aquellos sujetos que son los encargados del manejo de los animales, como los trabajadores rurales y los operarios de la industria frigorífica.

POR QUE TRABAJAR BAJO ESTANDARES DE BIENESTAR ANIMAL
La utilización de estándares de bienestar animal permiten garantizar de manera indirecta, el cuidado de la salud pública, a través de prácticas de mantenimiento de la sanidad del rodeo y la estricta selección y aplicación de productos farmacológicos de uso veterinario, bajo la severa y estrecha relación médico veterinario-paciente.- La globalización de los mercados exige cada vez más una uniformidad de los estándares higiénicos y también los de bienestar animal.

Esta relación a la que se hace referencia, se pone de manifiesto cuando el profesional conoce la explotación ganadera, las instalaciones y las prácticas de crianza, a partir de sus visitas de rutina y la comparencia al lugar en casos de urgencia, siendo el responsable de la ejecución de los programas de prevención y lucha contra las enfermedades zoonóticas.-

Este bienestar animal que busca alcanzar la producción de alimentos inocuos para éstas y futuras generaciones de consumidores, debe estar sustentada sobre prácticas responsables de manejo, permitiendo así, mantener la salud del rodeo.-

Es necesario establecer una red de control para asegurar los estándares de bienestar animal que comienzan en el productor que controla de manera conjunta y crítica y de manera co-responsable con el médico veterinario en las condiciones higiénico sanitarias y ambientales del establecimiento, en la selección, uso y administración de medicamentos y culmina en el empresario de la industria.-

Serán entonces los consumidores, que bajo una buena información disponible actuarán como custodios de la ingesta de alimentos sanos y seguros, desalentando la inapropiada utilización de sustancias prohibidas.-

FUENTE: Americarne

jueves, 6 de marzo de 2008

Rentabilidad sobre ruedas


Muchas de las pérdidas ocasionadas en la cadena de valor bovina están relacionadas a la calidad del transporte. Aquí se brindan algunas claves esenciales para mejorar este área vinculada a la tarea gerencial.

Por Hanne Martine Stabursvik
Médica veterinaria, MSc., MRCVS.




¿Es el transporte “tierra de nadie”? Recientes estudios realizados en Argentina han comprobado que la etapa de traslado es la más riesgosa en la cadena de valor de la producción cárnica. Por cierto, no es una condición única de este país en donde se visualiza esta tendencia: investigaciones de otras regiones de América Latina comprobaron lo mismo y dan sustento al reclamo internacional que asegura que el transporte representa los momentos más estresantes para los animales de producción, además del riesgo altamente elevado de que ocurran accidentes, caídas, y hechos que ponen en riesgo la integridad física de los especímenes y posteriormente la calidad de las carnes.

PRINCIPALES RIESGOS

Antes de analizar el impacto sobre el bienestar animal, se debe reflexionar el por qué de los riesgos asociados con la etapa del transporte. Algunos son fáciles de detectar: el arreo, la carga y la descarga, la alta probabilidad de sobrecarga, elestado de las rampas, el nivel de capacitación de los trabajadores -tanto del campo como de los frigoríficos –y por cierto del propio transportista. Otros problemas relacionados con el viaje mismo, es el estado del vehículo, la distancia y el estado de las rutas, sólo por mencionar algunas. Mientras que el productor y el gerente del frigorífico pueden y deben identificar los riesgos principales en su planta (además de desarrollar programas de manejo de calidad para proteger y optimizar la salud y productividad por animal), ninguno de los dos actores tienen herramientas para asegurar que la etapa de transporte no represente una amenaza para el trabajo ya realizado, así como tampoco para la faena a realizarse. Si los principales problemas relacionados con el traslado han sido identificados, y se ha llegado a saber que son aspectos directamente vinculados al manejo gerencial –y a pesar que en los últimos años se ha hecho un trabajo importante para disminuir su incidencia – ¿por qué el transporte está siempre en la mira?

TRANSPORTE: ¿UNICO “CULPABLE”?

Desde el punto de vista gerencial (sobre cómo manejar riesgos y amenazas), son varias las lecturas pensar que el

transportista solamente ofrece un servicio – trasladar un lote desde un punto a otro, por ejemplo desde el campo a un mercado de concentración

–. En tal caso, es donde efectivamente se pierde la posibilidad de manejar en forma adecuada la cuota de responsabilidad que le toca a la gerencia y por ende la “continuación” de la cadena de valor puede romperse ¿cómo se asegura el productor

que las acciones del transportista no influyeron en el resultado obtenido en la segunda etapa, desde el mercado hasta el frigorífico?

Mientras que éste sea el modo operativo predominante, donde se utiliza un mecanismo de mercadeo que en realidad no agrega valor, sino pone en riesgo el valor de la producción, el esquema de transporte (campo – mercado – destino final) sigue siendo muy difícil de manejar. Sin abrir una discusión sobre la utilidad de los mercados de concentración en la época digital (donde cualquier trámite y transacción comercial se puede hacer a través de Internet con un alto nivel de seguridad), habría que preguntarse cuáles son las herramientas que pueden medir el impacto del transporte sobre el éxito comercial de cada lote ofrecido al mercado.



MECANISMOS DE MERCADO

Dejando de lado el debate sobre el modo de transacción más común (en donde el comprador final paga por lote, y hace el descuento por las pérdidas anticipadas), que desincentiva el interés comercial del productor por invertir en programas de manejo de calidad que pone énfasis en aumentar la productividad (por animal), a través de métodos que reconocen las necesidades fisiológicas. En ese escenario ¿como se discrimina con certeza que los problemas observados en la calidad de las carnes o el resultado obtenido por animal en kilos de carne, son resultados de falencias en el transporte?

SOLUCIONES A ANALIZAR

En realidad es muy sencillo manejar los riesgos relacionados con el transporte. Consiste esencialmente en definir acciones con respecto a sobrecarga, estado de vehículo, el nivel de capacitación del transportista, las instalaciones a utilizar, y los demás factores relacionados que se vislumbren. De hecho, existen programas de manejo de esta área que son fundamentales para la industria cárnica: eso incluye hasta la elección del proveedor de servicio que parece confiable. Sin embargo, quizás el desafío sea otro: el del abrir la discusión sobre cómo mejorar los problemas relacionados con el transporte. En tal sentido, habría que cuestionarse por qué en las transacciones directas, los actores principales en la cadena de valor dicen tener menos problemas relacionados con el transporte. Esto les permite analizar y desarrollar herramientas concretas para contener los riesgos representados por el traslado. Además, el sistema con venta directo al frigorífico facilita una mejor comunicación entre campo y planta donde se abren posibilidades para negociar mejores condiciones comerciales; hecho que incentiva a todos los participantes de la cadena de valor a invertir en programas de manejo de salud y bienestar, ya que de ese modo obtienen un “premio” por cada kilo que no termina siendo decomisado.

FUENTE: Red Alimentaria - Americarne